“El Enemigo En Casa”

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puñoEl Enemigo En Casa”… no he encontrado mejor forma de explicar lo que es para mi la violencia en el seno de la pareja, porque quien te hace daño, es precisamente tu pareja, la persona que amas, la que debería apoyarte, a quien has confiado toda tu vida, la que has elegido para formar una familia y tener un proyecto de futuro. Y de pronto, esa persona se convierte en un completo desconocido que destruye completamente tu autoestima, que te miente y te descalifica, te ofende y te desprecia a base de insultos, amenazas y golpes.

Cuando eres víctima de violencia de género, te sientes bloqueada, sólo ves obstáculos, eres incapaz de pensar, sentir o comportarte como realmente eres contigo misma y con el mundo que te rodea. Vives pendiente de sus cambios de humor, de sus deseos, de sus ataques de ira, de sus celos… de su comportamiento que escapa a tu control. En definitiva, vives pendiente de su maldad. Y llega un momento en el que te das cuenta de que todos tus intentos por cambiar esta situación son inútiles, da igual lo que hagas, como vistas, con quién hables… Siempre encontrará un motivo para dar rienda suelta a la maldad que le invade y dejarte claro que: Tú no vales ni la sal que comes

Cuando te encuentras inmersa en una situación así, el momento más difícil llega cuando tienes que admitir ante ti misma y ante todos los demás, que te has equivocado, que cometiste un error y que elegiste a la persona equivocada. Ese momento en el que te enfrentas a tu propio fracaso personal y tienes que admitir ante tu entorno que, cuando las puertas de tu casa se cierran, la vida tan maravillosa que todos te suponen se convierte en una auténtica pesadilla en la que tienes al enemigo en casa.

Puedes tardar días, meses o años pero llega un momento en el que tienes que hacer frente a ese momento, romper con todo y empezar de cero. Entonces, coges a tu hijo en brazos, que es lo único que verdaderamente importa en tu vida, y sales corriendo sin mirar atrás. Después de ese momento difícil, muy difícil, llegan momentos duros, muy duros pero vuelves a sentirte libre y dueña de ti misma. Sólo cuando te alejas y eres capaz de comenzar una vida digna, autosuficiente y en libertad, consigues dejar atrás esa pesadilla, curar tus heridas y tratar de recuperarte psicológicamente.

Redes Sociales: Arma de doble filo

policia rrssEn mi anterior entrada del blog prometí escribir un post para poner de manifiesto como las redes sociales pueden ayudar y contribuir positivamente en la lucha contra la violencia de género. Siempre digo que las redes sociales son un arma de doble filo, por lo tanto también es de justicia buscar esta parte positiva de las redes sociales con respecto a este tema.

La experiencia práctica nos dice que las redes sociales pueden jugar un  importante papel en la lucha contra la violencia de género:

  • Son una herramienta más para prevenir o combatir la violencia de género.
  • Dar visibilidad al problema.
  • Difundir noticias y eventos de interés en el tema.
  • Promover consejos e información.
  • Trabajar con asociaciones y grupos organizados.
  • Establecer un feedback con las víctimas.
  • Como sistema de apoyo entre iguales.

Tenemos a nuestra disposición una estupenda plataforma que podemos utilizar para defender el derecho que tenemos  a una vida libre de violencia. Y tenemos un claro ejemplo de esto con lo sucedido en el tristemente famoso caso de “La Manada”. Pocos medios por no decir ninguno han demostrado hasta ahora una capacidad de visibilidad y movilización como el de las redes sociales.

Por otra parte, la combinación de Internet con el uso de teléfonos móviles puede convertirse en una herramienta muy útil en la lucha contra la violencia de género. Hoy en día existen aplicaciones muy útiles con las que se consigue ampliar la red de detección, de protección a las víctimas, de prevención y de concienciación contra el maltrato.

Un día en mi muro de Facebook de casualidad o no tan de casualidad, no lo sé, apareció este vídeo de una joven Irlandesa de 26 años.

Ojalá yo hubiera visto un vídeo como este hace 25 años… Ojalá alguna de mis hermanas lo hubiera visto y hubiera podido ayudarme. Si este vídeo ha sido capaz de ayudar a reaccionar y conseguir que UNA sola de las víctimas haya podido tomar conciencia de su situación y reaccionar, para mí ya es total y absolutamente válido.

Me gustaría terminar esta entrada no como Amelia la enfermera bloguera que os cuenta lo bueno y lo malo de las redes sociales, sino como Mely la mujer maltratada que lo fui,  en su día, hoy hace ya más de 25 años. Veinticinco años son muchos años pero yo siento que aún nos queda tanto por hacer en este tema. Está muy bien que se firme un Pacto de Estado pero estaría aún mejor si fuera acompañado de dotación económica. Porque lo cierto es que a día de hoy las mujeres siguen muriendo a manos del hombre en el que confiaron y con el que decidieron plantearse un proyecto de vida. Mujeres con nombres y apellidos, con hijos, con familia y amigos, jóvenes y no tan jóvenes, universitarias y sin estudios, ricas y pobres, de pueblo y de ciudad… Mujeres con sueños e ilusiones por cumplir que a lo largo de su vida tuvieron la desgracia de cruzarse en el camino con un maltratador.  Hay miles de víctimas de violencia de género, todas ellas con sus miles de razones diferentes y válidas para denunciar o no hacerlo, para hablar o callar, para escapar o permanecer presas en soledad. Si hay algo que podemos hacer por ellas es preguntarles que necesitan, porque nadie lo sabe mejor que ellas… Unas necesitarán apoyo económico, otras apoyo psicológico, otras protección, otras a lo mejor simplemente necesitan un último empujón para decidir, otras sentirán la necesidad de no sentirse cuestionadas o juzgadas, y a lo mejor alguna simplemente necesita un abrazo…y sobre todo yo creo que se merecen que se las escuche porque a veces lo que una mujer maltratada necesita, simplemente, no se compra con dinero.

Mi experiencia me sirvió para aprender que todos tenemos un poder y una capacidad inconmensurables para reinventar nuestra vida. Pero os aseguro que pagué un precio muy alto por este aprendizaje. Me costó mucho aprender que: “El amor sin respeto no es amor y que tomar consciencia y escapar de él no constituye ni un fracaso ni tampoco una derrota, sino una gran, grandísima victoria.”

Amar a Golpe de Click

chica movilEl pasado miércoles día 30 de Junio tuve la suerte de poder participar en el encuentro organizado por el Colegio de Enfermería de La Coruña y la EICS para reflexionar sobre la situación actual en materia de violencia de género. A lo largo del día participaron ponentes de reconocido prestigio en distintos ámbitos relacionados con la violencia de género. Entre ellos, María Tardón Olmos, presidenta de la Sección 27 de la Audiencia Provincial de Madrid, especializada en este campo. También pudimos disfrutar de la presencia de Ana Bella, fundadora y presidenta de la Fundación que lleva su nombre y que se dedica a ayudar a mujeres en esta situación.

Mi participación en la mesa redonda sobre el liderazgo enfermero en la lucha contra la violencia de género, estuvo centrada en el ámbito de las redes sociales poniendo de manifiesto sus aspectos negativos y positivos con respecto al tema a tratar. Hoy aquí voy a centrarme en la parte negativa y prometo dedicar un post futuro a esos aspectos positivos, que también existen.

A pesar de participar muy gustosamente en esta jornada mi principal deseo es que: Ojalá no tuviéramos que hacer jornadas como estas, ojalá no fueran necesarias y sobre todo ojalá algún día la violencia de género pueda llegar a convertirse en algo anecdótico y de lo que no tengamos que preocuparnos ni ocuparnos. Pero desgraciadamente como estamos viendo y tal y como apuntan los últimos datos del INE, nada más lejos de la realidad. Por el contrario nos encontramos con que la violencia de género es una de las problemáticas más importantes de nuestra sociedad, una lacra que nos afecta a todos y, por desgracia, con indicios evidentes de una aparición cada vez a edades más tempranas. Hablamos ya de edades entre los 12 y los 16 años.

En los últimos años se ha podido observar un importante incremento en comportamientos que podrían ser considerados como violencia de género, especialmente entre adolescentes y personas muy jóvenes, y que tienen lugar, no ya, por la vía física sino por medio de Internet y más concretamente a través de las redes sociales. Se trata de jóvenes que se ven sometidas a un control constante y permanente por parte de sus parejas y a conductas de ciberviolencia de género pura y dura por medio de:

  • Comentarios ofensivos o insultos.
  • Comentarios humillantes y discriminatorios.
  • Coacciones y amenazas.
  • Difusión de fotografías o vídeos íntimos.
  • Control (comentarios, fotos, publicaciones, contactos, contraseñas…).
  • Espiar el móvil llegando, en ocasiones a usar dispositivos de espionaje o geolocalización.
  • Acceder sin consentimiento a sus perfiles en redes sociales.

Conductas todas ellas constitutivas de delito contra derechos como la intimidad, la dignidad, el honor o la propia imagen. Sin olvidarnos que este tipo de comportamiento pueden complementar otro tipo de violencia o convertirse en la antesala y el primer paso hacia la violencia física.

El problema de los jóvenes sobre todo radica en que no distinguen entre los que es o no violencia de género, aunque en mi opinión, este no es un problema sólo de los jóvenes. A las que ya tenemos una edad, a veces, nos cuesta también reconocer este problema y no es raro escuchar a mujeres adultas decir “bueno es que lo mío no es para tanto”, “a mí nunca me ha puesto la mano encima”, “es que tiene un pronto muy malo pero luego se le pasa y me quiere mucho”

Por lo general las mujeres y sobre todo las jóvenes  y adolescentes tienden a confundir el amor con lo que en realidad es acoso y control… no tenemos más que echar un vistazo a cualquier libro, película o serie en la que la chica dulce y de carácter casi siempre débil se enamora del prototipo de chico atractivo y rebelde.

Y lo más triste de esto, que lo es, no es que exista este control y acoso sino el hecho de que lo entendamos como algo normal “porque lo hacen todos” o “porque los chicos son así” o “si me controla y está celoso es porque me quiere”.

Otra parte importante y que no debemos olvidar es que a través de las redes sociales las víctimas de violencia de género pueden ser vulnerables a sufrir nuevas agresiones o ser acosadas a través de las mismas. Por ello para estas mujeres es de vital importancia preservar la información sobre su ubicación y su privacidad por su propia seguridad y la de sus hijos. Tanto las víctimas como sus familiares y amigos han de ser cautos y  conscientes de que la información privada que publican en las redes sociales, puede convertirse en un riesgo que se multiplica simplemente pulsando el botón de “compartir”. Yo puedo tener mi perfil privado con acceso limitado a determinados familiares o amigos pero si éstos la comentan o la comparten, pasará a estar disponible para los contactos de esos amigos y así sucesivamente, con el peligro que esto conlleva.

Y ahora, ¿cómo nos enfrentamos a esto?,  porque está claro que en cuestión de redes sociales no se le pueden poner puertas al campo.

Pues bien… en mi opinión esto es lo de siempre: EDUCACIÓN y FORMACIÓN. 

Enseñar a los jóvenes y no tan jóvenes a actuar de manera responsable, tanto en lo que respecta a su imagen y sus datos como en las relaciones que establecen. Implicarnos todos en la construcción de relaciones de igualdad, positivas y libres sin caer en las trampas del “amor romántico” mal entendido. Y por encima de todo el RESPETO mutuo entendido más allá de machismos, micromachismos, feminismos, patriarcados y todas las desigualdades establecidas prácticamente de una forma endémica en nuestra sociedad. Tal vez, si consiguiéramos basar nuestras relaciones en el total y absoluto respeto, seríamos capaces de alcanzar un gran, grandísimo avance con un pequeño paso.

 

Te resistes o te dejas?? Total te van a violar igual

noIndignación, estupor, asco, incredulidad, rabia, desesperanza, decepción, impotencia, desilusión… y podría seguir así hasta el infinito porque me sobran calificativos para expresar lo que siento tras la sentencia por el juicio de La Manada. 

El artículo 181 del Código Penal tipifica como delito de abusos sexuales la realización de actos que atentan contra la libertad o la indemnidad de otra persona “sin violencia o intimidación” pero “sin que medie consentimiento”. Por su parte, la agresión sexual, regulada en el artículo 178 del Código Penal, condena a una pena de prisión de entre uno y cinco años a quien atente contra la libertad sexual de otra persona “utilizando violencia o intimidación”. Cuando la agresión pase a ser una violación, bien porque hubiera penetración o bien porque se introduzcan otras partes del cuerpo u objetos, la pena se eleva a entre seis y doce años.

Si verte rodeada  por 5 hombres que te sujetan, te someten y te obligan a sus deseos en contra de tu voluntad no está considerado como violencia o intimidación, a mí que me lo expliquen porque en mi total y absoluta ignorancia jurídica hay algo que se me escapa. Qué no la amenazaron con ningún arma??? Qué no la dieron cuatro bofetadas para que consintiera??? Qué no la ataron ni la amordazaron??? Eso es lo que habría hecho falta para otro tipo de sentencia???… Pues con todos mis respetos a los señores jueces les digo: Sólo les faltó eso!!! Tal vez si a la pobre chica la hubieran dejado malherida o muerta en aquel portal se hablaría en otros términos, pero lo cierto es que, aunque no sean heridas físicas de las que se puedan valorar fácilmente, estoy segura de que una parte muy importante de esta mujer quedó muy malherida y alguna otra se perdió para siempre.

De esta sentencia sólo puedo decir que he aprendido algo: Si te defiendes te arriesgas a  sufrir males mayores… Si no te defiendes estás consintiendo… Lo cierto es que hagas lo que hagas te puedes dar por “jodida” porque te van a violar igual. 

Ahhh!!! y por supuesto cuando todo haya pasado que ni se te pase por la imaginación tratar de rehacerte y volver a plantearte intentar tener una vida medio normal porque eso será señal de que no fue para tanto lo que te hicieron… no puedo sentir más asco y vergüenza!!!

1992 Cuando los asesinatos machistas eran todavía ‘crímenes pasionales’

Terminaba el año 1992 el día en el que, después de casi 7 años conviviendo con el enemigo en casa, una fría noche de invierno tomé la determinación de empezar de cero. Fueron casi 7 años en los que perdí por el camino los mejores años de mi juventud, mi inocencia, mis ideales y por qué no decirlo: me perdí a mi misma por completo. Hoy han pasado más de 25 años desde entonces, he recuperado aspectos de mí misma que había perdido y he forjado otros que me han convertido en la mujer que soy. No voy a negarlo, pagué un precio muy alto por este aprendizaje y por rehacerme a mí misma… pero, a día de hoy, me ha merecido la pena y no me cambiaría por nadie.

En este post me gustaría volver la vista atrás para reflexionar sobre cómo ha evolucionado la violencia de género en todos estos años. Os invito a ver este vídeo con la perspectiva del paso de los años y sin ánimo de criticar al gran “Gila” que tan buenos ratos no ha hecho pasar con su humor.

No descubro nada nuevo si digo que en 1992  la igualdad entre hombres y mujeres era una utopía y que los asesinatos machistas eran considerados todavía ‘crímenes pasionales”. Pocas eran las mujeres que se atrevían no ya a denunciar, ni siquiera a contar a su propia familia, el calvario por el que estaban pasando.

En 1992 hubo 7.500 denuncias por violencia machista y en 2017 se presentaron ante los órganos judiciales 166.620 denuncias por el mismo motivo. En los últimos 15 años y hasta el 11 de Abril de 2018 se contabilizan 932 víctimas mortales y eso a pesar del sesgo y las discrepancias en las estadísticas (tema que trataremos en un post futuro).

grafico muertesNo podemos negar que en estos años han sucedido una serie de cambios, sobre todo en el ámbito legal (Ley Integral Contra la Violencia de Género, Ley de Igualdad, Ley de Dependencia) y hasta hemos asistido a la firma de un Pacto de Estado contra la Violencia de Género; que de poco nos sirve si resulta ser incompatible con los Presupuestos Generales del Estado y no recibe la dotación económica necesaria.

Pero lo más importante de todo es que después de más de 25 años las mujeres siguen muriendo a manos del hombre en el que confiaron y con el que decidieron plantearse un proyecto de vida. Mujeres con nombres y apellidos, con familia y amigos, jóvenes y no tan jóvenes, universitarias y sin estudios, ricas y pobres, de pueblo y de ciudad… Mujeres con sueños e ilusiones por cumplir que a lo largo de su vida tuvieron la desgracia de cruzarse en el camino con un maltratador. Todas ellas con sus propias razones para denunciar o no hacerlo, para hablar o callar, para escapar o permanecer presas en soledad.

Y tú, ¿Qué piensas? A día de hoy ¿Hemos mejorado o siguen las víctimas de violencia de género sintiéndose tan solas e indefensas como entonces?